SE TRATA DE ELEGIR
José siempre estaba alegre y tenía algo positivo que decir.
Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, respondía: "Si pudiera estar
mejor, tendría un gemelo".
Era un gerente
único. Varias camareras lo habían seguido de un restaurante a otro por su
actitud. Era un motivador natural. Si un empleado tenía un mal día, José estaba
allí para ayudarle a encontrar el lado positivo de la situación.
Este estilo me
causó curiosidad, así que un día fui a buscar a José y le pregunté:
- No lo entiendo.
No se puede ser una persona positiva todo el tiempo, ¿cómo lo hace?
Respondió:
- Cada mañana me
despierto y me digo: "Tienes dos opciones hoy; puedes elegir estar de buen
humor, o de mal humor". Opto por estar de buen humor. Cada vez que sucede
algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Prefiero
aprender de ello. Cuando alguien viene para quejarse, acepto su queja o puedo
señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado positivo de la
vida.
- Sí claro; pero no
es tan fácil -protesté.
- Sí, lo es -dijo-.
Todo en la vida gira en torno a las elecciones. Cuando quitas lo demás, cada
situación es una opción. Eliges cómo reaccionas, cómo la gente afectará a tu
estado de ánimo; tú eliges estar de buen humor o de mal humor. En resumen: tú
eliges cómo vivir la vida.
Poco tiempo después
dejé la industria gastronómica para iniciar mi propio negocio. Perdimos el
contacto, pero cuando tenía que hacer una elección importante, pensaba en José.
Más tarde me enteré de algo que le sucedió en un restaurante. Antes de cerrar,
se dejó la puerta de atrás abierta y fue asaltado por tres ladrones armados. Le
obligaron a abrir la caja fuerte, pero, mientras lo hacía, su mano, temblorosa
por los nervios, resbaló al marcar la combinación. Los asaltantes sintieron
pánico y le dispararon. Afortunadamente, lo encontraron pronto y lo llevaron a
Urgencias. Después de dieciocho horas de cirugía y semanas de terapia intensiva,
José fue dado de alta aún con fragmentos de bala en su cuerpo. Me encontré con
él seis meses después del accidente, y cuando le pregunté cómo estaba, me
respondió:
- Si pudiera estar
mejor, tendría un gemelo.
- ¿Qué pensaste en
el momento del asalto?
Y contestó:
- Lo primero que
vino a mi mente fue que debía de haber cerrado con llave la puerta de atrás.
Cuando estaba tirado en el suelo recordé que tenía dos opciones: podía vivir o
podía morir. Elegí vivir.
- ¿No sentiste
miedo?
José continuó:
- Los médicos
fueron contradictorios. No dejaban de decirme que me pondría bien. Pero cuando
me llevaron al quirófano y vi las expresiones en sus caras me asusté... Podía
leer en sus ojos: "¡Es hombre muerto!". Supe entonces que debía hacer
algo...
- ¿Qué hiciste?
- Bueno... uno de
los médicos me preguntó si era alérgico a algo, y, respirando profundamente,
grité: "¡Sí, a las balas!". Mientras reían dije: "Estoy
escogiendo vivir... opérenme como si estuviera vivo, no muerto".
Vivió por la
maestría de los médicos pero, sobre todo, por su asombrosa voluntad. Aprendí
que cada día tenemos la opción de vivir plenamente. La actitud, al final, lo es
todo.
Enrique Mariscal
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario